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Muerte Biológica

La ausencia de oxígeno y glucosa causan, en última instancia, la muerte de las células que componen nuestro biosistema, y con ello el cese de la vida…

Muerte Biológica

La temperatura muy baja ralentiza el metabolismo de las células cerebrales destruyéndose así más lentamente…

La temperatura muy baja ralentiza el metabolismo de las células cerebrales destruyéndose así más lentamente…

La muerte es, en esencia, el fin de la vida. Históricamente, los intentos por definir el momento preciso de la muerte fueron problemáticos, al definirse como el momento en que cesaban los latidos del corazón y la respiración. Ello propició casos en que los presuntos difuntos volvían a la vida, con la consiguiente aparición de supersticiones. Hoy en día, gracias al avance tecnológico de la medicina, es posible mantener una actividad cardiaca y ventilatoria artificial en una persona cuyo corazón ha dejado de latir y no es capaz de respirar por sí mismo, por lo cual esto demuestra que no es estar muerto. Por ello, actualmente, la muerte biológica en medicina está sujeta a protocolos clínicos, considerándose difunta a una persona tras el cese irreversible de la actividad vital de todo el cerebro, siendo determinado mediante un electroencefalograma.

La muerte atribuida a causas naturales, también conocida como muerte biológica, se produce porque nuestro biosistema termodinámico es incapaz de obtener y manipular autónomamente su energía interna y la de su entorno, por haberse hecho dependiente de procesos espontáneos. La muerte es el estado final de cualquier biosistema, íntimamente vinculado a su máximo nivel de entropía, es decir, no dispone de energía útil, lo que supone un estado final irreversible. Así, un organismo muerto, incluyendo a los humanos, jamás retornará a la vida, ya que ello implicaría la violación de la naturaleza de la entropía, al haber alcanzado el máximo de ésta, según la tendencia de los procesos naturales o espontáneos.

En termodinámica, la entropía (simbolizada como S) es la magnitud física que mide la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo, pudiendo compararse con el desorden. Su valor, en un sistema aislado, crece en el transcurso de un proceso que se dé de forma natural o espontánea. Cada cuerpo cuenta con su valor máximo de entropía, aunque éste no se puede saber de antemano, ya que sólo se pueden calcular variaciones de entropía.

La ausencia de la generación de energía interna de una forma autónoma se produce por la falta de aporte de oxigeno y glucosa, que llevan a la muerte celular irreversible. Estos dos nutrientes básicos lo consiguen las células por medio del torrente sanguíneo, por lo que con su ausencia, debida a diferentes procesos, cesa también su aporte. Las células nerviosas cerebrales necesitan un aporte elevado y continuo de dichos sustratos, pues contrariamente a lo que ocurre en otros órganos y tejidos, no tienen ninguna reserva energética. Después de un corto espacio de tiempo de privación de oxígeno -que oscila ente 8 y 20 minutos- las neuronas mueren irreversiblemente, y hay que suponer que nos encontramos ya en la situación que llamamos muerte cerebral. Ello determina la muerte biológica, ya que estas lesiones irreversibles hacen imposible la recuperación de la respiración y el pulso.

Envejecimiento Celular

El envejecimiento se debe a un error genético en la división mitótica de los cromosomas…

Todas las células del cuerpo, a excepción de los gametos sexuales (óvulo y espermatozoide), se multiplican por división mitótica. En este proceso, cada célula duplica su material genético y lo distribuye en las dos células hijas, que son, al menos en teoría, genéticamente idénticas a la célula madre. Sin embargo, si cultivamos células in vitro, el número de veces que pueden multiplicarse es limitado y no supera las 40 a 60 divisiones. Lo que ocurre es que en determinado momento las células dejan de dividirse e ingresan en un estado irreversible denominado senescencia, en el cual no pueden volver a multiplicarse y que inevitablemente las lleva a la muerte.

Este error hereditario se debe al desgaste sucesivo del telómero, o regiones de los extremos de los cromosomas, con la sucesión de ciclos celulares, impidiendo así su función protectora, con lo que el cromosoma se hace inestable, aparecen errores en la segregación durante la mitosis, anomalías genéticas y diversos tipos de mutaciones. Las células que presentan estos defectos, no sólo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables, activándose los procesos de muerte celular programada o apoptosis.

Sin embargo, en el caso de las células germinales y embrionarias, de las que el organismo no puede prescindir, existe una enzima específica, la telomerasa, que es capaz de restaurar la secuencia del telómero. Esto apoya fuertemente la teoría de que es la longitud de los telómeros el determinante para ingresar en el estado de senescencia. Por el contrario, las células tumorales, que tienen la capacidad de crecer indefinidamente, expresan la telomerasa y sus telómeros no se acortan progresivamente.

Necrosis

 La necrosis, o muerte patológica de las células, se produce cuando éstas no son capaces de adaptarse a una alteración excesiva…

La necrosis, o muerte patológica de las células, se produce cuando éstas no son capaces de adaptarse a una alteración excesiva…

Por otro lado, la necrosis es la muerte patológica de un conjunto de células o de cualquier tejido del organismo, provocada por un agente nocivo que ha provocado una lesión tan grave que no se puede reparar o curar, como por ejemplo, el aporte insuficiente de sangre al tejido o isquemia, un traumatismo, la exposición a la radiación ionizante, por la acción de sustancias químicas o tóxicos, por una infección, o por el desarrollo de una enfermedad autoinmune o de otro tipo. Una vez que se ha producido y desarrollado la necrosis, es irreversible.

Aunque la célula tiene una extraordinaria capacidad de adaptación, cuando un agente externo o interno altera en gran parte su fisionomía, sobrepasando los límites de dicha adaptabilidad, surge la lesión celular, que puede provocar la muerte celular o necrosis.

La isquemia provoca la carestía de oxígeno, con lo que las células no pueden desarrollar sus procesos biológicos naturales, como la generación de nuevas células, al no poder transformar la glucosa en energía. A su vez, el proceso de combustión de los desechos tampoco puede completarse y las células y fluidos se intoxican al no poder eliminarse los desperdicios. En esas condiciones al sistema inmune le es más difícil repeler las agresiones y se va agotando poco a poco. A este respecto, una de las zonas del cuerpo donde antes se manifiesta la falta de oxígeno es la piel tornándose pálida, apagada y envejecida.

Cuando los productos de la necrosis son colonizados por gérmenes, generalmente bacterias, se produce la putrefacción, con el desprendimiento de un olor desagradable característico por la descomposición de las grasas y proteínas…

Referencias:
http://www.dsalud.com/saludybelleza_numero88.htm
http://www.divulgon.com.ar/setiembre03/bajolalupa-set03.html
http://tuultimavoluntad.blogspot.com/2007/10/muerte-biologica.html

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