Descubridores_Civilizaciones_45

Descubridores de Civilizaciones

Detrás del descifrado de la escritura jeroglífica, del descubrimiento de la Torre de Babel y del Caballo de Troya hubo unos incansables aventureros…

Heinrich Schliemann y el Caballo de Troya

Nacido en 1822 de una pareja de origen humilde mal avenida, sin educación, aprendió 17 idiomas y amasó cuatro fortunas. Su severo y egoísta padre, el párroco del pueblo, le entretenía a él y a sus hijos narrándoles historias de La Ilíada, el famoso poema épico de Homero, poeta ciego de Grecia, acerca de la guerra de Troya. Su mayor triunfo fue demostrar que la historia de Homero acerca de la guerra de Troya ocurrió en realidad.

La inexpugnable ciudad de Troya fue vencida con una artimaña, un gran caballo como regalo que contenía en su interior soldados griegos...

La inexpugnable ciudad de Troya fue vencida con una artimaña, un gran caballo como regalo que contenía en su interior soldados griegos…

La Guerra de Troya sucedió a principios del Siglo XII a.C., cuando el Rey de Micenas dirigió el ataque contra Troya. Según la leyenda, Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, raptó a Helena (otras versiones dicen que se la entrega la diosa Afrodita), la mujer de Menelao, rey de Esparta. Para rescatarla y en venganza, Menelao solicita la ayuda de su hermano Agamenón, rey de Micenas. Con el apoyo de todos los reyes griegos inician la guerra contra Troya. Tras diez años de contienda, Troya cayó por la inclusión de los enemigos a la inexpugnable Troya con la artimaña de la ofrenda de un gran caballo donde estaban escondidos los soldados griegos que abrirían las puertas.

Después de amasar varias fortunas en Holanda y Estados Unidos gracias a su don de las lenguas y fascinado por la oportunidad de hacerse arqueólogo, en 1868, viajó a Itaca (Grecia) y organizó una pequeña expedición de aficionados para descubrir el castillo de su héroe Ulises. Tras divorciarse de su mujer, escribió a un viejo amigo en Atenas y le pidió la fotografía de cualquier mujer joven que fuera hermosa, gustara de la poesía de Homero, necesitara dinero y pudiera dar amor a un hombre elegido como su esposo. La elegida fue Sofía Engastromenos, de 17 años, quien se casó con él, en principio por su dinero, pero con el tiempo se convirtió en una relación fuerte y duradera.

En 1873, Schliemann halló un tesoro de 10.000 objetos de oro y supuso que perteneció a Príamo, el último rey de Troya. Apenas pudo eludir a guardias y oficiales turcos para llevar el tesoro a Grecia, donde los numerosos parientes de Sofía ocultaron en sus granjas las copas, diademas y aretes. Dicho tesoro fue donado al museo de Berlín, pero en la segunda guerra mundial desapareció por lo que no pudo ser analizado para averiguar si dicho tesoro perteneció realmente a Príamo. Aún así, su descubrimiento sirvió para dar a conocer la existencia de la ciudad de Troya.

En Micenas y vigilados por oficiales griegos, Sofía y él hallaron tumbas que contenían hermosos objetos funerarios de oro, incluyendo máscaras. A pesar de su éxito, murió solo y casi sin atención médica. En Nápoles se desplomó en una plaza pública, pero como no llevaba dinero o documentación el hospital lo rechazó como indigente.

Champollion y la Piedra Rosetta

Gracias a la piedra rosetta (nombre debido a la ciudad de Rosetta, próxima a Alejandría, donde los franceses poseían su fortín) se pudieron descifrar los jeroglíficos...

Gracias a la piedra rosetta (nombre debido a la ciudad de Rosetta, próxima a Alejandría, donde los franceses poseían su fortín) se pudieron descifrar los jeroglíficos…

Nacido en Figeac (Francia) en 1790, Champollion empezó a hablar latín a los nueve años, hebreo a los trece, y árabe a los catorce. La formación en lenguas la debió en parte a la dirección que recibió de su hermano: árabe, etíope, copto, hebreo, sirio, caldeo y algo de numismática. Al ingresar en el Liceo, comenzó su interés por el estudio de los jeroglíficos egipcios y gracias a su hermano, Champollion-Figeac, consiguió una copia de las inscripciones de la piedra Rosetta, que tienen las características de estar escritas en jeroglífico y en griego, así como en demótico (el sistema completo de escritura egipcio comprende tres tipos de escritura: jeroglífica, hierática y demótica, esta última corresponde a los periodos tardíos del antiguo egipcio).

Sus esfuerzos por descifrar la escritura jeroglífica arrancan de 1808. Se preparó concienzudamente en lenguas orientales, resistiéndose a emprender de forma seria el estudio de la piedra de Rosetta hasta conseguir la formación adecuada. Cuando inició su tarea se llevó una sacudida emocional terrible, porque se enteró de que Alexandre Lenoir había editado un opúsculo, Nouvelle explication, que pretendía ser la clave de la escritura jeroglífica. Compró un ejemplar y prorrumpió en carcajadas al comprobar la sarta de sandeces que contenía. Pero de esta manera tomó conciencia de su virulenta pasión por Egipto y su escritura.

En su estudio de la piedra Rosetta identificó grupos de signos reunidos dentro de unos anillos. Supuso que este relieve tipográfico era digno del nombre de los reyes y comprobó que coincidían, aproximadamente, a la altura en que estos eran mencionados en el texto en griego. Los dos nombres de reyes que le dieron la clave fueron los de Ptolomeo y Cleopatra.

En 1822 lee ante la Academia su Lettre a M. Dacier, en la que establece la clave para descifrar el alfabeto jeroglífico. La complicidad del proceso que siguió fue increíble ya que se enfrentó con una escritura que contaba con tres tipos de signos: fonéticos, de palabras y de ideas; que había evolucionado a lo largo de 3.000 años; y que hay que leer de derecha a izquierda, de izquierda a derecha o de arriba abajo según la época a que pertenezca.

Después de su muerte, se elevaron varias voces contra su sistema, pero Lepsius, quizá la otra figura más importante de la egiptología, lo reivindicó con el hallazgo del decreto de Canopo, obra bilingüe, que confirmaba definitivamente el método de Champollion.

Paul Emile Botta y la Torre de Babel

Aram-nacharaim, Asiría entre dos ríos. Así se llamaba en el antiguo testamento al país de los dos ríos. Aquel país con el nombre de Mesopotamia, que en griego quiere decir lo mismo, entre dos ríos, y actualmente es Irak, cuya capital es Bagdad. Allí estaban las ciudades sobre las cuales se vertió el cólera divina, Nínive y más al sur la gran Babel (Babilonia), donde gobernaban los terribles reyes que adoraban a otros dioses y que por ello, según el antiguo testamento, fueron exterminados de la faz de la tierra. Hasta el siglo XIX, del “país de los dos ríos” solo se sabía lo que decía la Biblia, y para la ciencia de la ilustración moderna todo aquello era una “colección de leyendas” con falta de fundamento, excepto en aquellas partes que coincidía con las narraciones y alusiones de los historiadores antiguos, a los que se otorgaba cierta credibilidad.

La torre de Babel servía de santuario por su simbología con las montañas, lugar que habitaban los diosesa los que adoraban...

La torre de Babel servía de santuario por su simbología con las montañas, lugar que habitaban los diosesa los que adoraban…

En 1840, Botta, que ya de joven había dado la vuelta al mundo, fue nombrado agente consular en Mosul, ciudad situada en la parte alta del Tigris. Era médico y estaba muy interesado en las ciencias naturales y en la arqueología. Su conocimiento de las lenguas indígenas le permitía mantener una buena relación con los nativos, lo que fructiferó en el descubrimiento de la ciudad de Nínive, cuna de la civilización mesopotámica. El descubrimiento de Botta significaba que podía haber existido una civilización más antigua que la egipcia.

La Torre de Babel es una construcción de tipo zikkurratu (zigurat) que es mencionada en la Biblia. Según se narra en el capítulo 11 del Génesis, los hombres pretendían, con la construcción de esta torre, alcanzar el cielo. Yahvé, para evitar el éxito de la empresa (que se oponía a su propósito de que la humanidad se extendiera por toda la superficie de la Tierra, se multiplicara en ella y la sojuzgara), hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes lenguas, luego de lo cual reinó la confusión y se dispersaron.

En 1913, el arqueólogo Robert Koldewey, contando con los estudios de Botta, encontró una estructura zigurat en la ciudad de Babilonia que se identificó con la torre de Babel. Esta torre habría sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones y se estima que la construcción más antigua de la Etemenanki, «Casa del Fundamento del Cielo y de la Tierra» se construyó durante el III milenio antes de Cristo. La base de esta torre habría sido un cuadrado de 92 m de lado, y su altura original (entre 60 y 90m) habría sido aumentada en tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II (605-592 a.C.), para hacerla una digna exponente de su poderío y grandeza (se emplearon 85 millones de ladrillos en cu construcción).

Los zigurats se construían por su simbología con las montañas, origen de sus divinidades, al provenir esta civilización de las montañas. Se utilizaban como santuarios, lugares de peregrinación de todos aquellos que adoraban a Marduk, como al primero de los dioses. La diversidad de lenguas se debía a que cada tribu, al estar aislada por las montañas contaba con su propio idioma.

Referencias:
http://www.diomedes.com/hm_3.htm
http://www.different-consult.com/event/civi.htm
http://www.geocities.com/Augusta/5130/schliemann.htm

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