Documento sin título

La estrella más cercana,
Proxima Centauro, se encuentra a 4’2 años luz, distancia
que equivale a lo que emplearía la luz en llegar hasta
ella… |
Viajes Interestelares
Unas de las paradojas que rodea
a los posibles viajes interestelares en un futuro
es la enorme distancia en la que nos encontramos.
Como unidad astronómica más popular
para representar dichas astronómicas distancias
se utiliza el “año luz”, que
equivale a la distancia que la luz, cuya velocidad
es 299.792.458 m/s, recorrería en un año,
es decir, equivale aproximadamente a poco menos
de diez billones de kilómetros. Nuestra estrella
más próxima, Proxima Centauri, está
a 4’2 años luz de distancia.
Los
problemas comienzan con la Teoría de la Relatividad,
desarrollada por Einstein, que fija la velocidad
de la luz como la velocidad límite a la que
cualquier objeto puede viajar, eliminando toda su
masa para conseguirlo. Este es el caso de los fotones
que son emitidos por las estrellas, y que constituyen
la radiación solar o luz que recibimos, por
ejemplo, de nuestro astro rey, empleando unos 8
minutos en alcanzar la Tierra.
|
| Otro
de los inconvenientes de viajar a velocidades cercanas
a la de la luz, suponiendo que se obtuviesen, vendría
de nuevo asociado a la Relatividad de Einstein y
sería la distorsión espaciotemporal.
En el sistema de la nave interestelar, el tiempo
se ralentizaría, de tal forma que mientras
que en la nave pasaría un breve periodo de
tiempo, en el exterior podrían pasar decenas
de años.
Buscando
Posibilidades
La
solución elegida por la ciencia ficción,
denominada hiper-espacio, fue creada por John W.
Campbell en 1934, y consiste en utilizar otro espacio
como atajo. Con una cierta base en la ciencia y
en las posibilidades que contemplan las nuevas teorías
sobre el universo, se han introducido los denominados
“agujeros de gusanos”.
Desde
que surgió la idea de los viajes interestelares
se han buscado alternativas acordes a la tecnología
propia de cada época, en los años
cincuenta surge la utilización de las bombas
nucleares, cuyo poder se había demostrado
recientemente en Hiroshima y Nagasaki, con fines
constructivos. La explosión de estas bombas
generaría el suficiente impulso para obtener
elevadas velocidades. En la década de los
60 surgió la idea de utilizar los protones
interestelares para producir la reacción
nuclear. En los 80 se piensa en velas de grandes
dimensiones acopladas a las naves, que utilizarían
el momento o velocidad asociada a la luz, similar
a una presión, para impulsarse. El problema
aparecía con la elección de la fuente
de radiación, que debería ser lo suficientemente
potente para proporcionar elevadas velocidades.
Como alternativa a la luz de las estrellas, por
ser escasa cuando se dista de éstas, se planteó
la utilización de láseres de elevada
portencia.
|
|
"Cómo colonizar las estrellas" |
|
Actualmente todos los vehículos espaciales están basados en la propulsión, técnica que proporciona el empuje por la expulsión rápida de gases de combustión. Sin embargo esto tiene un inconveniente, la enorme cantidad de propelente necesario, además de que este debe ser muy reactivo para generar un gran impulso. Esto supone un inconveniente que limita la consecución de elevadas velocidades durante largos periodos de tiempo.
Futuros Retos
Como alternativas a los sistemas de propulsión convencionales se estudian las reacciones nucleares de fusión autosostenida, aprovechando el hidrógeno, muy presente en el vacío interestelar con una densidad de un átomo por metro cúbico. El inconveniente sería las grandísimas dimensiones que debería tener el sistema magnético de captación, al estar obligado a ejercer su influencia en grandes áreas. Otro problema con que cuenta este método sería la obtención del deuterio, un isótopo del hidrógeno muy escaso, necesario para que se produzca la reacción de fusión.
Aunque
la cantidad de energía producida por una
reacción de fusión es inmensa, todavía
disponemos, teóricamente, de una fuente energética
más poderosa: la aniquilación materia
antimateria, que sería el óptimo desde
un punto de vista energético para la propulsión
de una nave espacial. Utilizando la aniquilación
de protones y antiprotones, se generan como subproducto
de la reacción priones que son susceptibles
de ser manejados mediante campos magnéticos
para producir impulso. Estos priones, además,
se mueven prácticamente a la velocidad de
la luz, por lo que la velocidad final de estas naves
es también altísima. El problema más
importante de esta tecnología es, sin duda,
el confinamiento de la antimateria y la protección
de la tripulación frente a las radiaciones.
|

Uno
de los mayores contratiempos en los viajes interestelares
sería la enorme cantidad de combustible necesario… |
Los futuros viajes espaciales emplearán necesariamente un tiempo para llegar a sus destinos, siendo éste uno de los mayores retos para los viajes tripulados. Se están buscando modos de hacer que estos viajes sean más livianos, siendo una de las formas, que cuenta con un mayor respaldo, la hibernación, similar a la que sufren los osos en los periodos invernales u otros mamíferos como las ardillas del Ártico, que poseen un mecanismo de enfriamiento que les permite disminuir la temperatura hasta tres grados bajo cero sin sufrir daños en la circulación o los tejidos y permanecer así por varias semanas. Ello también reduciría significativamente el consumo de alimentos en los viajes, reduciendo la carga de éstos y la problemática de su generación en las propias naves. Para
evitar la atrofia muscular, se ha observado en los
osos que, involuntariamente, ejercita su cuerpo
mientras duermen, a través de espasmos o
temblores.
|
|
Esta hibernación controlado, propiciada por una sustancia similar al opio denominada “dadle”, podría inducirse en la tripulación de la primera misión tripulada a Marte, propuesta por porque la Agencia Espacial Europea para el 2030.
También se está barajando la posibilidad de naves generacionales, en las que los descendientes de la tripulación que inició el viaje, sean los que alcancen el destino prefijado, sin embargo este método cuenta con muchos más retos de los que se han planteado hasta ahora, fundamentalmente del tipo psicológico.
La construcción de la naves espaciales se
realizaría en el espacio, para así
evitar la enorme fuerza gravitatoria de la Tierra.
El material necesario sería enviado desde
la Tierra, utilizando lanzaderas por medio de inmensos
campos magnéticos, tecnología similar
a la empleada en los trenes magnéticos. Otra
posibilidad que se estudia es la de utilizar satélites como la Luna o asteroides para la obtención
de la materia prima, ya que su atracción
gravitatoria es muchísimo menor a la de la
Tierra, por tener ésta una dimensiones mayores.
Desde
que Julio Verne, escritor de ciencia ficción
que supo anticiparse a los viajes estelares, al
escribir “De la Tierra a la Luna” (1865),
hasta que se lleven a cabo finalmente éstos,
habrá que superar innumerables retos y contratiempos,
aunque es seguro que el Hombre llegará a
su consecución…
|
| Referencias:
http://www.ergosfera.com/articulos/viajandoestrellas.htm
http://ciencia.astroseti.org/glenn/articulo.php?num=3360
|
|
|
|