
La
avispa deposita 80 huevos una vez ha inoculado el
virus modificado genéticamente…
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Avispas Parasitarias
Glyptapanteles
En
el norte de América existe una avispa parasitaria
cuyas larvas poseen la capacidad de manipular el
comportamiento de los anfitriones en los que se
desarrolla, haciendo que éstos actúen
como guardaespaldas. Esto es así porque inoculan
un virus en orugas de diversas especies que detiene
su sistema inmunológico, para que no ataque
a los huevos que ha depositado dentro de su organismo.
Además, inmoviliza al huésped temporalmente,
evitando que pueda defenderse.
Los
huevos se desarrollan parcialmente dentro de la
oruga, ya que ésta los alimenta y protege.
Cuando las larvas de la avispa eclosionan, tejen
sus capullos dentro de su huésped, alimentándose
de los líquidos corporales de éste
hasta que pueden comer a través de la piel
de la oruga, una vez que se han desarrollado plenamente.
Durante todo este proceso, la oruga sigue con vida
y se comporta controlada por los capullos de las
avispas. En vez continuar con su rutina habitual
de vida, las orugas se mantienen arqueadas sobre
los capullos, protegiéndoles, sin alejarse,
ni siquiera para alimentarse. La muerte de las orugas
sólo se produce cuando las avispan eclosionan
de los capullos
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| Manipulación
Genética
El
virus inoculado de estas avispas contiene el material
genético de la avispa, que se transcribe
en el ADN de las orugas. Esto hace que el mismo
organismo del huésped, en este caso la oruga,
produzca la toxina que lo controla. La oruga infectada
defiende los capullos de la avispa, atacando con
agresividad cualquier elemento que puede suponer
un peligro, y más si presenta un peligro
usual de las avispas, como los chinches. Esta protección
supone un aumento en el éxito de supervivencia
de los capullos.
En
un estudio llevado a cabo en la Universidad Federal
de Viçosa (Brasil) por Janssen et all, descubrieron
que algunas larvas cuantas permanecían dentro
del huésped una vez que sus hermanas habían
eclosionado, y formado los capullos. Las especulaciones
indican que las larvas que se quedaron se sacrificaron
para controlar a la oruga y proteger así
a sus hermanas.
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