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En
los países nórdicos, el roble representaba
al trueno, y según la leyenda, el Arca de
Noé se elaboró con su madera…
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Árboles
con Historia II
Sauce Llorón. Este árbol,
originario de China, está cargado de simbología
y leyendas. Se dice que si uno se cobija debajo
de él en una tormenta, no será alcanzado
por los rayos. Se cree que fue uno de los árboles
más notables de los Jardines Colgantes de
Babilonia. Napoleón lo eligió para
ser enterrado junto a él en la isla de Santa
Helena.
Álamo
Blanco. El escritor romano Virgilio (70
a.C.-19 a.C.) lo consideró como el umbroso
árbol de la corona de Hércules,
ya que con sus ramas se había adornado al
salir de los Infiernos tras vencer al temible Can
Cerberos, perro de tres cabezas que aseguraba la
puerta del infierno para que los muertos no saliesen.
Fue el símbolo de la decadencia y la ancianidad.
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| Abedul.
Se dice que este árbol crecía a la
entrada del Paraíso. Antiguamente se plantada
a la entrada de los establos para ahuyentar a los
malos espíritus. Con la misma finalidad también
se fustigaba con ramas de abedul a delincuentes
y dementes. Los esquimales se servían de
ellos para confeccionar vestidos, construir piraguas
y elaborar cuerdas, pues su corteza se mantiene
muy bien por contar una sustancia conservadora,
la betulina, casi indestructible. Los antiguos
pastores utilizaban su corteza para elaborar su
calzado. En Escocia se han encontrado en enterramientos
de varios siglos cortezas en perfecto estado.
Por el contrario, su madera es muy vulnerable, utilizándose
para hacer pasta de papel y tinta de imprenta. En
la antigua Roma, el abedul era símbolo de
poder y autoridad, empleándose sus ramas
para adornar las cabezas de las personas importantes,
denominándose fasces, de donde viene el vocablo
fascista.
Aliso.
Los pilotes de algunos edificios de Venecia (Italia)
están construidos con esta madera. Es un
árbol sagrado para los celtas, con el que
hacían silbatos con los que silbaban al viento.
El color rojizo de su sabia similar al de la sangre
ha dado lugar a leyendas como en Alemania, donde
existe la superstición de que el árbol
da cuerpo a un espíritu maligno denominado
Erlkönig, hecho famoso por el poeta
Goethe y el compositor Shubert.
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| Avellanos.
Existe un dicho en Europa según el cual si
al romper la cáscara aparecen dos frutos,
en vez del habitual único, y uno se le da
a un amigo, y éste formula un deseo, se realizará.
El avellano era el árbol de la belleza y
la sabiduría. Se decía que al comer
su fruto se adquirían conocimientos en ciencias
y artes. En las culturas célticas y romanas,
los avellanos tenían poderes místicos,
simbolizando la fertilidad del matrimonio, proporcionando
protección y asegurando la localización
de tesoros y de agua. Los zahoríes utilizaban
sus ramas para localizar venas de agua. El nombre
de avellana proviene de la ciudad de Abella (Italia),
donde desde siempre ha existido un mercado rico
en dichos frutos.
Haya.
Su culto es muy antiguo, considerado como símbolo
de la grandeza y de la prosperidad, bajo la veneración
del dios Fagus, que da origen a su nombre genérico
y que procede del griego phegos, comestible,
aludiendo a su fruto. Es un árbol bastante
citado en la mitología griega, consagrado
a Diana y Júpiter.
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Se dice que el chopo temblón
proporcionó la madera para hacer la cruz de
Cristo y que desde entonces sus hojas no han dejado
de temblar… |
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Castaño.
Su origen se sitúa en la zona mediterránea
europea. Parece que los romanos los llevaron a través
de los Alpes al norte de Europa dada la gran afición
a sus frutos. Citado en la Biblia, la fiesta de
Todos los Santos debía celebrarse con sus
frutos, muy valorados.
Roble.
Pertenece al género Quercus, cuyo
nombre proviene del vocablo griego kratós,
poder, fuerza, en referencia a su madera. Otras
referencias los vinculan su origen al celta por
referirse con quercuez al árbol
hermoso. Según la leyenda, el Arca de Noé
se elaboró con su madera. En los países
nórdicos está considerado como árbol
divino, consagrado a Thor, dios del trueno. En las
ceremonias druidas, sacerdotes de los antiguos celtas,
escuchaban el susurro de sus hojas para interpretar
sus mensajes.
Chopo
Temblón. Se dice que proporcionó
la madera para hacer la cruz de Cristo y que desde
entonces sus hojas no han dejado de temblar. Su
madera también se ha empleado, entre otras
cosas, para fabricar mondadientes y cerillas.
Encina.
Las Dríades, espíritus femeninos
de la naturaleza o ninfas, habitaban sobre ellas.
Era símbolo de humanidad para los griegos
y sus hojas susurraban el lenguaje misterioso de
los Oráculos (respuestas de los dioses a
los sacerdotes). Tiene una larga longevidad, que
puede alcanza el milenio.
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Las ramas del abedul se empleaban
como adorno o fasces, de personas importantes,
de ahí viene el término fascista… |
Alcornoque.
Su principal aprovechamiento es el de su corteza
o más conocido corcho. Se utiliza el aparecido
tras retirar la corteza inicial, por ser más
fina, necesitando unos doce años en regenerarse
de nuevo. Es empleado en las dehesas por su fruto,
muy similar a la valiosa bellota de la encina, como
alimentos de los cerdos ibéricos.
Morera.
Ampliamente utilizados sus frutos en las
zonas montañosas de Asia Central, se introdujo
en Constantinopla en tiempos de Justiniano (s. VI)
cuando los monjes llevaron el gusano de seda, por
la apreciada seda natural que dio origen a la famosa
Ruta de la Seda. Su cultivo cuenta con más
de 4.600 años por parte de los chinos, que
guardaban celosamente el secreto de su manufactura.
Se dice que es el árbol más listo
por florecer tarde y ser el primero en fructificar.
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Olmo. Su nombre significa amarillo
por el color que toma su madera al ser cortada.
Su existencia parece estar condenada a la extinción
por la enfermedad de la grafiosis, que acaba despojándolos
de sus hojas, produciendo su muerte. La letal enfermedad
está causada por un hongo que produce una
especie de trombosis, impidiendo la circulación
de la savia. Este hongo es transportado e inoculado
por unos insectos. Ha sido valorado desde siempre
por su porte y gran sombría, considerándose
ligado al poder en la Edad Media, al ser utilizada
su sombra por los jueces y magistrados para impartir
justicia.
Higuera.
Produce diferentes tipos de frutos: las brevas,
que maduran al final de la primavera; los higos
de verano, que maduran a finales del verano; y los
higos de otoño, semejantes a los anteriores
y de maduración otoñal. Según
la tradición judía, ese fue el fruto
que Eva dio a Adán. Aparece en innumerables
ocasiones en la Biblia por ser de suma importancia
en aquella época. Se dice que Roma se construyó
en el lugar donde una higuera detuvo a Rómulo
y Remo, cuando flotaban en las aguas del río
Tíber.
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Referencias:
Árboles
de Madrid. Antonio López Lillo & Antonio López
Santalla.
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