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Un fenómeno
asombroso es la sincronización de las luciérnagas...
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Sincronización
en la Naturaleza
El
fenómeno de la sincronización se conoce
desde 1665, cuando el físico Christian Huygens
descubrió que los dos péndulos colocados
en la pared de su cuarto habían sincronizado
sus movimientos de forma misteriosa. De alguna manera,
Huygens supuso que los
relojes estaban interaccionando a través
de la pared, lo que le llevó a esbozar una
primera explicación de los osciladores acoplados.
Nuestros ritmos circadianos, la
respiración, las ondas cerebrales o muchos
de nuestros procesos nerviosos están regidos
también por este ajuste de frecuencias, que
permite a la naturaleza tejer su propio ritmo.
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El
tejido cardíaco está formado por ciento
de miles de células musculares que tienen
la capacidad de oscilar. Si cada una oscilase en
su propia frecuencia, el resultado sería
un músculo cardíaco inmóvil
(las oscilaciones individuales se cancelarían
entre sí). Pero, a pesar de que cada una
oscila con su propia frecuencia, el acoplamiento
mecánico que existe entre unas y otras les
permite sincronizar sus oscilaciones de una manera
tan precisa que podemos escuchar su oscilación
colectiva como un latido perfectamente definido.
Otro
caso espectacular es el de las luciérnagas
macho que son capaces de emitir pulsos de luz. Cada
luciérnaga posee una especie de oscilador
cuya frecuencia se ajusta en respuesta a los flashes
de otras luciérnagas. Los machos se juntan
por miles y logran sincronizar sus frecuencias para
emitir un pulso de luz rítmico con la intención
de llamar
la atención de las hembras a larga distancia.
Así, algunas noches, a las orillas de los
ríos de Malasia, miles de luciérnagas
enamoran con un espectáculo de luces rítmicas.
Un efecto parecido es que producen los grillos de
cuando sincronizan sus chirridos. Otros fenómenos
de autoorganización son los aplausos en un
auditorio o los cánticos en un estadio de
fútbol.
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En
el video adjunto se demuestra este fenómeno
físico. Una vez que los metrónomos,
activados aleatoriamente, empiezan a oscilar sobre
la tabla y las latas, el desplazamiento de cada
uno de ellos influye en elcontiguo, de forma que
a los pocos segundos todos los metrónomos
terminan perfectamente sincronizados.
Otro ejemplo es el fenómeno conocido como
“Regulación Social de la Ovulación”,
introducido en 1971 por Martha McClintock. Las mujeres
que conviven juntas llegan a experimentar una sincronización
de sus ciclos menstruales, producto de estar expuestas
a las feromonas del sudor del resto de compañeras.
Se debe a que las mujeres pueden influir sobre la
hormona luteinizante (LH), máxima encargada
de producir la ovulación, retrasando o adelantando
su concentración máxima.
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Redes
- Inteligencia emocional |
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La
hipótesis que se baraja y que daría
una explicación a estas sincronías,
reside en un vestigio evolutivo de nuestra época
prehistórica, cuando era normal que los hombres
tuvieran múltiples parejas. Una reproducción
eficiente, donde todas las mujeres se sincronizaban,
era esencial para la supervivencia de la especie
humana.
Otro
ejemplo es el bostezo. Steven Platek, de la Universidad
de Drexel, observó que entre el 40 y el 60%
de las personas mayores de 5 años reaccionan
con un bostezo propio después de observar
uno ajeno. Dicho fenómeno tendría
como finalidad la sincronización de los ritmos
vitales.
Se
ha confirmado que existen circuitos específicos
involucrados en este fenómeno, los cuales
se localizan en las áreas cerebrales implicadas
en el auto-reconocimiento del ser humano, en la
percepción
de sus semejantes y en su capacidad de reflejar
lo observado. Esta empatía, o capacidad de
ponerse emocionalmente en el lugar del otro, es
mayor entre individuos afines, familiar o socialmente.
Paralelamente, se ha demostrado que las personas
cuyo bostezo se dispara más fácilmente
por contagio, presentan una mayor capacidad empática.
Sincronicidad
Acasual
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Ciertos
fenómenos poseen una sincronicidad basada en
el principio físico de exclusión... |
El
psicólogo Carl Gustav Jung planteó
el principio de sincronicidad, en el sentido especial
de una coincidencia temporal de dos o más
sucesos relacionados entre sí de una manera
no causal.
Las
sincronías no surgen de la acumulación
estadística de hechos corrientes, son “conexiones
acausales” que tienen lugar por medio del
significado que revisten para el sujeto que las
experimenta. Jung demostró que el significado
inherente es lo que realmente diferencia una sincronicidad
de una mera coincidencia, pues la esencia de una
sincronicidad es que un patrón determinado
tiene un significado o valor para la persona que
lo experimenta.
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Jung
explicó la existencia de las sincronicidades
gracias al trabajo del físico vienés
Wolfang Pauli, “el principio de exclusión”,
que aportó a la física el descubrimiento
de un patrón abstracto que se oculta debajo
de la superficie de la materia atómica y
que determina su comportamiento de una manera acausal.
Es decir, todo lo que sucede en el universo es causado,
de hecho, por todo lo demás.
Un
ejemplo verídico de sincronicidad citado
por Jung dice así: el señor Deschamps
recibió en Orleans como obsequio de su amigo
De Fontgibu un trozo de pudding de ciruela. Diez
años más tarde, en un restaurante
de París, éste vio un pudding de ciruela
y lo pidió, pero la última porción
había sido reservada por De Fontgibu, a quien
descubrió en otra mesa. Muchos años
después, Deschamps fue invitado a una reunión
social donde se servía como especialidad
pudding de ciruela; mientras lo saboreaba, Deschamps
pensaba para sus adentros que sólo faltaba
De Fontgibu; en ese instante, un anciano vacilante
entró al salón: era De Fontgibu que,
confundido de dirección, entraba en el salón
de la reunión.
Referencia
http://www.webislam.com/?idv=927
http://sercuantico.blogspot.com/2010/01/la-fisica-de-la-sincronizacion.html
http://200.21.104.25/culturaydroga/downloads/culturaydroga13%2815%29_2.pdf
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