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Los tsunamis son una de las catástrofes
naturales con consecuencias más devastadoras
por su brusquedad... |
Dinámica de
un Tsunami
Con
el término tsunami (del japonés tsu:
puerto o bahía y nami: ola) se designan a
todas aquellas olas o serie de olas que se producen,
de una forma violenta, por el desplazamiento de
un gran volumen de agua como consecuencia del empuje
debido a una fuerza vertical. Este desplazamiento
puede estar originado por terremotos, volcanes,
meteoritos, derrumbes costeros o subterráneos
e incluso explosiones de gran magnitud. Este término
fue adoptado en un congreso de 1963.
La
mayor causa de tsunamis son los terremotos (se calcula
que un 90%), si éstos mueven abruptamente,
en sentido vertical, el fondo marino, de modo que
el océano deja de estar en su equilibrio
normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de
recuperar su equilibrio, se generan las olas, siendo
el tamaño de éstas proporcional a
la magnitud de la deformación vertical del
fondo marino. No todos los terremotos generan tsunamis
tectónicos, sólo aquellos de magnitud
considerable que ocurren bajo el lecho marino y
que son capaces de deformarlo.
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| Debido
a la brusquedad de su origen, el movimiento de agua
desde la profundidad genera un efecto de latigazo
hacia la superficie, produciendo olas de grandes
dimensiones, muy superiores a las superficiales
producidas por el viento. La energía o, en
su defecto, la velocidad de propagación del
tsunami es proporcional a la fuerza de la gravedad
(g=9’81 m/s2) y la profundidad a la que se
origina (amplitud de la onda). Vamos a tomar como
ejemplo el Océano Pacífico, por ser
éste donde hay más probabilidad de
que se produzcan, al ser más habituales los
terremotos de grandes magnitudes.
Estos
terremotos se suelen producir a unos 4.000 m, por
lo que generan olas que pueden llegar a desplazarse
hasta 700 Km/h. Esta profundidad también
implica que las olas puedan viajar miles de kilómetros
de distancia sin perder apenas intensidad, reduciéndose
su magnitud sólo cuando se aproximan a la
costa, al disminuir la profundidad del océano.
A su vez, la energía de los tsunamis se mantiene
constante durante su desplazamiento, de modo que
al llegar a zonas de menor profundidad, por haber
menos agua que desplazar, la velocidad se incrementa
desmesuradamente, llegando a producirse olas de
hasta 30 m.
La
peligrosidad de los tsunamis radica en que, generalmente,
no son sentidos por los barcos en alta mar, al ser
pequeñas, en alta mar, las crestas de las
olas, ni pueden visualizarse desde la altura de
un avión volando sobre el mar. Además
muchos se suelen producir en zonas próximas
a la costa por lo que no hay tiempo suficiente para
su detección y posterior evacuación.
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| Otro
tipo de olas que son capaces de adentrarse en la
costa son la producidas por huracanes y temporales,
pero al ser producidas por el viento (de gran magnitud),
su intensidad decrece rápidamente al introducirse
tierra adentro. Las olas de marea, producidas por
el desbalance oceánico debido a la atracción
gravitacional de la Luna y Sol sobre la Tierra,
también pueden llegar a alcanzar grandes
alturas y corrientes, si se producen en lugares
estrechos y de fuerte desnivel, como es el caso
de la gran ola Pororoca del Amazonas.
Megatsunamis
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Los
tsunamis se caracterizan por mover grandes volúmenes
de agua, desplazando enormes estructuras grandes distancias… |
| Los
otros mecanismos, menos usuales, de generación
de tsunamis son las erupciones volcánicas,
deslizamientos de tierra, meteoritos o explosiones
submarinas. Estos fenómenos pueden producir
olas de varios cientos de metros y alcanzar velocidades
de 900 Km/h. Ese tipo de tsunamis son los llamados
vulgarmente Megatsunamis. De todas estas causas
alternativas la más común es la de
los deslizamientos de tierra producidos por erupciones
volcánicas explosivas que pueden hundir islas
o montañas enteras en el mar en cuestión
de segundos. También existe la posibilidad
de desprendimientos naturales tanto en superficie
como bajo ella.
Un
ejemplo clásico de megatsunami sería
la explosión del volcán Krakatoa en
1883, cuya erupción generó una energía
de 300 MT. Se midió una altitud en las olas
de hasta 50 m, muy superior a la de las medidas
por los tsunamis convencionales del Océano
Índico, acabando con la vida de más
de 35.000 personas . Esto es debido a que los megatsunamis,
aunque cuentan con una menor energía, se
producen de una forma mucho más localizada
y suelen producirse en zonas de aguas poco profundas.
Esto último hace que, aunque este tipo de
fenómenos es increíblemente destructivo
en las costas cercanas al desastre, se diluya con
rapidez.
Otro
ejemplo de megatsunami sería el producido
por el impacto de un meteorito en el océano,
ya que su efecto sería similar, aunque en
mayores dimensiones, al producido cuando se lanza
una piedra al agua. Su poder de destrucción
sería inimaginable aunque son los más
raros, no se tienen referencias históricas
de su acción. Uno pudo producirse hace 65
millones de años, cuando un meteorito impacto
sobre la península del Yucatán (Méjico),
y que causó la quinta gran extinción
de especies.
Tsunamis
en la Historia
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El tsunami de 2004 en el
Océano Índico, causó 288.000
víctimas, y fue provocado por el quinto terremoto
más fuerte de la historia moderna… |
En
torno al año 1650 a.C. se produjo la explosión
de la isla volcánica de Santorini. Las olas
que generó, de más de 100 m, destruyeron
al completo la ciudad de Teras (Creta), principal
puerto comercial de los minoicos. Se cree que sus
dramáticas consecuencias fueron el origen
del mito de la Atlántida, y del éxodo
israelí de Egipto descrito por la Biblia.
En
1755 se produjo en Lisboa uno de los terremotos
más destructivos y mortales de la historia,
causando la muerte de entre 60.000 y 100.000 personas.
El seísmo fue seguido por un tsunami y un
incendio, causando la destrucción casi total
de Lisboa. Tsunamis de hasta 20 m de altura barrieron
la costa del Norte de África, y golpearon
las islas de Martinica y Barbados al otro lado del
Atlántico. Incluso un tsunami de 3m golpeó
la costa meridional inglesa.
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| El
28 de diciembre de 1908 se produjo un terrible terremoto
en Sicilia, ocasionando un maremoto que arrasó
completamente la ciudad de Messina en Sicilia. Se
calcula que murieron cerca de 70.000 personas, de
los 150.000 habitantes con que contaba la ciudad.
El
más reciente tsunami, y uno de los más
devastadores, se produjo en el Océano Índico
en el año 2004, causando más de 250.000
víctimas directas. Las zonas más afectadas
fueron Indonesia y Tailandia, aunque los efectos
también se notaron en , India, Sri Lanka,
las Maldivas e incluso Somalia, en el Este de África,
a 4.100 km al oeste del epicentro. Este tsunami
se originó como consecuencia de un sismo
submarino con una magnitud de 9.2, el quinto terremoto
más fuerte de la historia moderna (desde
que se registran con sismógrafos).
Sistemas
de Alerta
Muchas
ciudades alrededor del Pacífico, sobre todo
en Japón, Chile y en Hawai, disponen de sistemas
de alarma y planes de evacuación en caso
de una tsunami peligrosa. Diversos institutos sismológicos
de diferentes partes del mundo se dedican a la previsión
de tsunamis, y la evolución de éstos
es monitorizada por satélites. El primer
sistema, bastante rudimentario, para alertar de
la llegada de una tsunami fue puesto a prueba en
Hawai en la década de 1920.
La
predicción de tsunamis sigue siendo poco
precisa. Aunque se puede calcular el epicentro de
un gran terremoto subacuático y el tiempo
que puede tardar en llegar un tsunami, es casi imposible
saber si ha habido grandes movimientos del suelo
marino, que son los que producen tsunamis. Como
resultado de todo esto es muy común que se
produzcan falsas alarmas. Además, ninguno
de estos sistemas sirve de protección contra
un tsunami imprevisto.
Referencias:
http://www.angelfire.com/nt/tsunamis/
http://es.wikipedia.org
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