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La
inteligencia ecológica es colectiva y no individual...
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Inteligencia
Ecológica
El
psicólogo Daniel Goleman define la
inteligencia ecológica como la capacidad
de vivir tratando de dañar lo menos posible
a la naturaleza. Consiste en comprender qué
consecuencias tienen sobre el medio ambiente las
decisiones que tomamos en nuestro día a día
e intentar, en la medida de lo posible, elegir las
más beneficiosas para la salud del planeta.
La
inteligencia ecológica es una inteligencia
colectiva, extensión de la inteligencia social,
ya que supone empatía con las personas, con
los demás seres vivos y con los ecosistemas.
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Esta
inteligencia es compartida ya que afronta numerosos
y complejos desafíos, de ahí que requiera
de la voluntad de trabajar juntos con un objetivo
común. Independientemente de que seamos un
simple consumidor, el jefe de compras de una empresa
o un director de producto, el conocimiento del impacto
ecológico de lo que adquirimos, fabricamos
o vendemos es fundamental para tomar decisiones
más acordes con nuestros valores y, así,
influir positivamente en nuestro futuro y en el
del planeta.
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¿Qué
podemos hacer para construir juntos la inteligencia
ecológica?
Tres
son los principios personales de acción que
se deben seguir:
1.
Conocer los impactos
ecológicos de tus acciones.
2. Promover las mejoras que se proponen para reducir
los impactos ecológicos.
3. Compartir lo que vas descubriendo sobre estas
cuestiones.
El
objetivo de estos principios es ir desarrollando
actitudes, hábitos, modos de sentir y de
pensar que vayan construyendo la conciencia de ser
parte integrante y activa de un gran ecosistema.
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Redes
- Inteligencia emocional |
| Revolución
Comercial
Para
los consumidores, la inteligencia ecológica
es la llave que nos permite inclinar la balanza
del mercado hacia ingredientes, tecnologías
y diseños que respeten nuestros valores.
Para las empresas, la inteligencia ecológica
significa modificar los procesos industriales teniendo
en cuenta sus consecuencias medioambientales. La
revelación ecológica nos abre un horizonte
económico hasta ahora inédito que
consiste en implantar una regulación que
aporte transparencia al mercado y nos permita conocer
el impacto oculto de nuestras compras. De ese modo,
los consumidores tendremos una detallada información
sobre el impacto de nuestras decisiones, muy parecida
a la que emplean los analistas de mercado para ponderar
los beneficios y las pérdidas de las empresas.
Para
las empresas, la inteligencia ecológica significa
modificar los procesos industriales teniendo en
cuenta sus consecuencias medioambientales. Así,
las empresas que apuesten por la sostenibilidad
se verán recompensadas, mientras que las
que se resistan al cambio tenderán a desaparecer.
Referencias:
http://www.bionero.org/especiales/opinion/inteligencia-ecologica
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