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Plantas Solanáceas
La familia de las solanáceas comprende unas
2500 especies de plantas esparcidas por todo el
mundo, pero especialmente en América tropical,
y son fundamentalmente hierbas, árboles y
arbusto. Muchas de sus especies tienen un gran valor
para el hombre por sus propiedades alimentarias
(patata, tomate, pimiento, etc.), por sus propiedades
como alcaloides (tabaco, belladona, beleño,
estramonio, mandrágora, etc.) y como plantas
de jardín.
Los
alcaloides son compuestos nitrogenados que presentan
notables propiedades fisiológicas y toxicológicas,
que se ejercen fundamentalmente sobre el sistema
nervioso central. Dentro de este grupo se incluyen
siguientes plantas:
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El
beleño, junto con la belladona y la mandrágora,
formaba parte de la pomada con que las brujas se untaban,
con el palo de la escoba, sus genitales para experimentar
alucinaciones y "volar" en los aquelarres.. |
Beleño
Los
antiguos egipcios se valían del aceite de
beleño para el alumbrado. En la antigua Grecia
era llamada la planta de los dioses ya que servía
para aparentar la locura y para permitirle al hombre
profetizar. Homero describió algunas bebidas
mágicas cuyos efectos parecen indicar que
el beleño era su principal ingrediente. Se
ha sugerido que las sacerdotisas de Delfos hacían
sus profecías intoxicadas con el humo de
las semillas del beleño. Desde tiempos muy
remotos se conoce la propiedad del beleño
para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar
los sufrimientos de los sentenciados a tortura y
muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo
alivia el dolor sino que induce a un estado de completa
inconciencia.
Tradicionalmente,
con las hojas del beleño se preparan tés
o decocciones. En usos rituales o recreativos las
bayas se utilizan tal como las de la belladona,
esto es, se aspira el vapor que producen al quemarse.
Al igual que la atropina, la iosiamina y la hioscina
en dosis bajas bloquean los receptores de la acetilcolina
deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas;
mientras que en dosis elevadas, provocan una estimulación
antes de la depresión.
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| Tras
la administración del beleño aumentan
el ritmo cardíaco y la temperatura corporal,
las pupilas se dilatan y generalmente se observan
somnolencia y resequedad bucal. No se ha confirmado
daño genético producido por el consumo
de esta planta.
Con
el extracto de esta planta, aunque usado en otra
forma, puede producirse una excitación sexual.
Se cuenta que una monja en Austria consiguió
tener en excitación a todo un convento y
fue necesaria la intervención de la Emperatriz
María Teresa para evitar mayores males".
Belladona
El
nombre científico de la belladona, Atropa
belladona, deriva de Atropos la inevitable hija
de la noche y Erebeo, la más vieja de las
tres parcas encargadas de cortar el hilo de la vida.
Esto da una idea sobre su grado de toxicidad. Su
nombre vulgar tiene varias interpretaciones: por
el uso que las damas romanas hacían de su
jugo para embellecerse el cutis; de la propiedad
midriática de su alcaloide que, dilatando
las pupilas, hace hermosas a las mujeres; del uso
cosmético que se le daba para embellecer
la mirada de las damas.
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La
ingesta de dosis leves reducen la salivación
y la sudoración. Con dosis mayores aumentan
el pulso y el ritmo respiratorio, la acción
de los músculos involuntarios decrece, la
frecuencia cardiaca se acelera, la dilatación
de las pupilas es muy marcada y se inhibe la acomodación
ocular, es decir, el cristalino se fija para la
visión lejana y los objetos cercanos se ven
borrosos. Cuando la atropina se aplica directamente
al ojo, la acomodación y los reflejos oculares
no se recuperan durante 7 a 12 días. Con
dosis aún mayores se inhibe la micción
y se presentan alucinaciones visuales y auditivas,
e ncluso puede llegar la muerte.
El
vino de las bacanales, fiestas en honor de Baco,
dios del vino, frecuentemente era adulterado con
jugo de belladona. En tierras célticas hay
una superstición que vincula a la belladona
con una hechicera encantadora a la que es peligroso
mirar, aunque una versión más generalizada
sugiere que cierta secta de sacerdotes tomaba una
infusión de belladona para honrar e invocar
la ayuda de Bellona, diosa de la guerra.
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¡Cuidado!,
el uso prolongado de la belladona puede causar estreñimiento
crónico...
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| Se
supone que la belladona fue empleada para envenenar
a las tropas de Marco Antonio durante la guerra
de Esparta, según la descripción que
Plutarco hizo sobre los extraños efectos
que siguen a su uso. Con la misma planta fue envenenado
Claudio, el emperador romano.
Estramonio
Las
especies áurea, suaveolens y arbórea
se conocen como floripondios en México, yas
o borrachero en algunas regiones de Centroamérica
y estramonios o higuera del infierno en España
donde incluso se venden en invernaderos. Todas las
especies son biológicamente complejas y han
sido utilizadas como alucinógenos desde tiempos
inmemoriales, principalmente en los Andes y en el
Amazonas donde reciben el nombre de toá.
Se sabe poco sobre sus usos antes de la Conquista.
Las
flores de Brugamsia se ingieren preparadas en tés.
Sus efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos
y duran hasta 72, aunque cada vez con menor intensidad.
La escopolamina que contiene esta planta es un agente
anticolinérgico que actúa bloqueando
los receptores colinérgicos en el cerebro.
La dosis letal de la escopolamina se halla alrededor
de los 100 mg.
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La palabra mandrágora
es de origen griego y significa "dañino
para el ganado"... |
Sobre
la escopolamina se sabe que no es un visionario
como pueden serlo el LSD o la mezcalina, sino un
auténtico alucinógeno. Las alucinaciones
no son sólo visuales, sino también
auditivas e incluso táctiles. Parecen tan
reales que a menudo se pierde el contacto con la
realidad por completo y un observador externo puede
ver al sujeto intoxicado sosteniendo conversaciones
incoherentes con personas inexistentes o realizando
acciones totalmente fuera de contexto.
A
nivel físico la escopolamina provoca disminución
de secreción glandular, la producción
de saliva se suspende produciendo sequedad de boca,
sed, dificultad para deglutir y hablar, pupilas
dilatadas con reacción lenta a la luz, visión
borrosa para objetos cercanos e incluso puede llegar
a producirse una ceguera transitoria; taquicardia
acompañada, a veces, de hipertensión,
enrojecimiento de la piel por vasodilatación
cutánea y disminución de la sudoración,
e hipertermia que puede llegar hasta 42°C.
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Los
gumbianos del sur de Colombia las llamaban flores
de yas y decían de ellas:”posee un
placentero perfume y un espíritu en forma
de águila que llega con el viento, haciendo
que la persona que se queda al pie del árbol,
olvidará todo”. En la Amazonía
colombiana llaman borrachero al floripondio y dicen
que los payés (chamanes de la etnia de los
kamsá) lo utilizan con precaución
por el respeto que les causa su poderoso espíritu.
Mandrágora
El
principio activo de la mandrágora es la atropina,
aunque también contiene cantidades menores
de escopolamina, por ello se comporta de manera
similar a la belladona: en dosis bajas bloquea los
receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos
de las terminales nerviosas; mientras que en dosis
elevadas, provoca una estimulación antes
de la depresión.
No
existen registros de dosificaciones exactas. Únicamente
hay menciones en el sentido de que su uso en pequeñas
cantidades era seguro, mientras que en dosis mayores
provocaba delirios y locura o muerte por intoxicación.
Se
supone que Julieta empleó un elixir preparado
con mandrágora para fingir su muerte, mientras
que Romeo se envenenó con acónito.
El padre de Hamlet (obra también de Shakespeare)
murió envenenado con beleño negro.
En la Edad Media se decía que al arrancar
la raíz de mandrágora, los gemidos
que emitía la planta eran capaces de matar
a quien los escuchara, por lo que ataban a un perro
hambriento al cuello de la raíz, ponían
fuera de su alcance un pedazo de carne y se alejaban
a todo correr. Cuando el can, tirando de la cuerda,
arrancaba la mandrágora, sólo él
era quien oía el grito que le daba la muerte.
La mayor parte de los procesos de Inquisición
tuvieron como cuerpo del delito manipulaciones con
mandrágora...
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| Toloache
El
toloache, de origen americano, se ha utilizado con
un sinfín de propósitos desde antes
de la llegada de los españoles al continente.
No sólo se le empleaba para provocar alucinaciones
visuales, también tenía usos medicinales,
en especial para aliviar dolores y reducir hinchazones.
Un poco después de la conquista de México,
Francisco Hernández, el médico del
rey, menciona en un escrito sus valores medicinales,
aunque advierte que el uso excesivo puede volver
locos a los pacientes, provocando.
Diversos
pueblos indígenas de América han empleado
el toloache con fines terapéuticos y rituales.
Los yaquis y los zuni le atribuyen el poder de volar
o transportar el alma hacia el infinito. Los navajos
lo utilizan para inducir visiones, diagnosticar
enfermedades y provocar curaciones. Los jíbaros
se lo dan a los niños que se portan mal,
creyendo que los espíritus de sus ancestros
los castigarán. Algunas tribus norteamericanas
también utilizan esta datura en los niños
durante algunos ritos de iniciación a la
adolescencia en los que el tránsito simbólico
entre la muerte y el renacimiento justifica los
potentes preparados.
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El
principal alcaloide de la Datura inoxia es la escopolamina,
por lo que sus efectos son similares a los del estramonio... |
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En
México no ha disminuido su uso ni en las
ceremonias mágico religiosas, ni como agente
terapéutico, además no es raro que
el toloache se agregue al mezcal de agave o al tejuino
de maíz para aumentar su poder embriagante.
Entre los yaquis, las mujeres lo toman para aliviar
los dolores del parto. Los huicholes lo utilizan
como medicamento, pero es considerado tan poderoso
que sólo puede ser manejado por alguien de
autoridad.
El
principal alcaloide de la Datura inoxia, es la escopolamina,
y en menor proporción, contiene también
atropina, por lo que se comporta de igual forma
que estramonio.
Referencias:
http://www.mind-surf.net/drogas/psicoactivos.htm |
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