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La fricción entre las articulaciones es practicamente
nula... |
Todos
lo materiales sólidos cuentan con una cierta
elasticidad intrínseca a temperatura ambiente
debido a su estructura interna. Es decir, se deforman
cuando se ven sometidos a una acción o fuerza,
y recuperan su forma inicial de equilibrio cuando
ésta se retira. Si esta solicitación
o fuerza supera un cierto valor, el cuerpo no vuelve
a recuperar su forma inicial, ya que se ha supera
el límite elástico. A partir de este
punto, los materiales entran en la zona de plasticidad,
que también posee un límite, que deriva
en la rotura.
Cuando
dos cuerpos están en contacto, se produce
una cierta fricción que depende de la estructura
superficial de los cuerpos o rugosidad, descrita
por el coeficiente de rozamiento. El valor del rozamiento
puede ser estático, cuando la velocidad relativa
entre los cuerpos es nula, o dinámico, siendo
menor, normalmente, éste último. Este
rozamiento implica una pérdida de trabajo
útil en forma de calor. Las articulaciones
del cuerpo
humano poseen un coeficiente de fricción
muy bajo, mucho menor que el que hay entre el hielo
y el acero (esquís).
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