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Pintura paleolítica de la cueva de Chauvet-Pont-d'Arc
(Francia) de hace 30.000 años… |
Hace
40.000 años, los hombres empezaron a dibujar
y pintar los distintos tipos de animales que cazaban
sobre las paredes de las cuevas. Creían que
estas representaciones eran una forma de propiciar
la caza, único sustento de vida, junto con
la recolección, al tratarse de grupos nómadas.
En Australia existen petroglifos (grabados sobre
rocas) que se pueden datar en esta fecha aproximada.
Con 30.000 años de antigüedad, se encuentran
los gravados de La Grèze (Francia), las primeras
manifestaciones del arte parietal franco-cantábrico.
En Namibia existen pinturas rupestres policromas
de animales, que se fechan en unos 27.500 años
de antigüedad. En Brasil se localizan las pinturas
rupestres de Pedra Furada, que se fechan al menos
en torno a unos 12.000 años de antigüedad.
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Sobre
las paredes o el techo de las cuevas los hombres
prehistóricos también pintaban escenas
de significado ritual
o mágico como, por ejemplo, el rito
de la fertilidad, a través de féminas
con senos desmesurados.
Técnicas
Empleadas
En
el paleolítico superior, la única
forma de alumbrado era mediante la combustión
de materiales orgánicos. El inconveniente
del uso de antorchas era la generación de
hollín, que dañaba las pinturas, por
ello la profesora Matilde Muzquiz Pérez-Seoane
ha sugerido que se quemaba el tuétano de
los huesos ya que, aunque producía una llama
inestable, no lo producía. Hasta ahora se
creía que el tuétano, la sangre, y
diferentes resinas eran utilizados para adherir
los pigmentos a las paredes. Lo que sí parece
que está claro, es que se utilizaban antorchas
convencionales para observar las obras rupestres,
al ayudar a crear una atmósfera donde el
espectador casi podía ver los animales salvajes
en movimiento.
Como
consecuencia de la iluminación suave de las
antorchas, el rojo de las pinturas se observaba
como marón y el amarillo como naranja. Los
materiales que se usaban eran el dióxido
de manganeso o el carbón vegetal, para obtener
el color negro, y diferentes pigmentos minerales,
como diferentes óxidos de hierro, y vegetales,
con los que se obtenían colores
como el rojo, el amarillo o el verde, que eran aglutinados
con agua o grasas de animales. Por ello se creé
que a minería apareció por la demanda
de estos minerales. Para mezclar los pigmentos era
común utilizar conchas.
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