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| Esparta |

Las monedas espartanas tenían
un valor inferior a su peso en hierro al ser templadas en vinagre
para así evitar la codicia... |
Esparta
fue una ciudad-estado de la antigua Grecia situada en la península
del Peloponeso, y una de las polis (ciudades) griegas más
importantes en el siglo VII a.C., junto con Atenas y Tebas,
gracias a las reformas políticas y sociales de Licurgo,
quien repartió la tierra entre los ciudadanos en lotes
iguales. También instauró un sistema político
demócrata donde el pueblo tomaba las decisiones bajo
el consenso del senado, o consejo de ancianos, y los reyes,
dos, de ahí que ninguno de ellos pudiese ser monarca.
La manera de elegir el senado se basaba en la aclamación
popular sobre cada uno de los candidatos y que era valorado
por un grupo de jueces encerrados en una especie de caseta
sin ventanas, para así no poder ver a los candidatos.
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| Las
monedas espartanas eran de hierro, y con un valor inferior
a su peso en hierro, porque se las templaba con vinagre para
que el metal no pudiera reutilizarse. Además, eran
grandes y pesadas para dificultar los robos y evitar la codicia,
o al menos, ponerla en evidencia, ya que un hombre rico necesitaría
un granero para guardar su fortuna. Además, era una
forma de impedir el asentamiento en Esparta de extranjeros
codiciosos, a quienes se les veía con enorme recelo.
Aunque
todos los ciudadanos de Esparta, unos 20.000 en su máximo
esplendor, eran iguales ante la ley, no todos los habitantes
eran ciudadanos. La mayor parte eran periecos, hombres libres
pero sin derechos, o ilotas, esclavos,
que trabajaban para los espartanos. La base del sistema residía
en la educación, cuanto mejor fuera cada ciudadano,
mejor y más fuerte seria el Estado. En cuanto a la
religión, realizaban rituales y veneraban a los dioses
así como las leyes del legislador Licurgo.
Las
mujeres espartanas, famosas por su esbeltez y fortaleza, disponían
de igualdad ante el varón. Eran las administradoras
de los hogares, y se casaban a los 20 años, bajo un
curioso ritual. Se dejaban raptar por el hombre que ellas
elegían y, después de eso, las relaciones entre
ellos se alargaban una temporada durante la cual cada uno
vivía en su casa. Los encuentros eran secretos, breves
y en completa oscuridad, sin mediar tiempo de convivencia,
para mantener sus cuerpos “recientes en el amor, por
dejar siempre en ambos la llama del deseo y de la complacencia”,
como escribió Plutarco.
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Los
Espartanos
La
infancia del espartano era muy dura, constantemente
eran sometidos a pruebas, con el objetivo de conseguir
los mejores soldados. Recién nacidos, se
les examinaba meticulosamente, y si poseían
alguna malformación se les abandonaba o despeñaba
desde el monte Taigeto. Los niños sanos vivían
hasta los siete años con sus padres. Luego,
el Estado se hacía cargo de los varones,
haciendo hincapié en liberarlos de los miedos
infantiles, la oscuridad, la soledad y las supersticiones.
A veces, los educadores promovían peleas
entre ellos con el fin de estudiar sus cualidades
y su valor individual. Les hacían pasar hambre
y frío, correr descalzos por lugares pedregosos
y dormir sobre cañas que ellos mismos cortaban
con las manos. Se les exigía obediencia ciega
e incluso les estaba permitido robar comida, pero
si los descubrían eran castigados, que iban
desde morderles el pulgar hasta darles latigazos,
no por haber robado, sino por haber sido sorprendidos.
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La sociedad
espartana era muy estricta, los recién nacidos
que sufrían alguna malformación eran
sacrificados en el monte Taigeto…
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| Los
espartanos desde pequeños también
eran inculcados en un sentimiento patriótico.
Sirva de anécdota del espartano que, en lugar
de sentirse humillado por no haber sido elegido
entre los 300 mejores ciudadanos, como él
pretendía, regresó de la elección
muy contento de que hubiese en la ciudad 300 mejores
que él. A los 30 años, después
de haber superado las continuas pruebas, tenían
la obligación de casarse y se les prohibía
viajar al extranjero así como poseer oro
y plata, aunque si quedaban sin nada, hasta el punto
de no poder contribuir a las comidas en común
(Fidia), se les retiraba la ciudadanía.
Batalla
de las Termópilas
La
famosa batalla de las Termópilas (fuentes
calientes) tuvo lugar en un paso estrecho entre
las montañas y el mar, acceso a Grecia desde
el norte. Tenía una longitud de 2,5 km y
en algunos puntos su anchura se reducía a
tan solo 15 metros. En el verano del año
480 a.C., el rey persa Jerjes condujo un numeroso
ejército, según Heredoto compuesto
por dos millones de hombres. Por el contrario, las
tropas griegas estaban formadas por unos siete mil
hombres de diferentes ciudades, bajo el mando del
Rey Leónidas, que iba acompañado de
los trescientos espartanos de su guardia real. Éstos
se preparaban para el combate haciendo ejercicios
atléticos, limpiando sus armas, e incluso
peinándose y arreglándose el cabello.
La
noche previa al combate, un desanimado soldado de
Traquis comentó que al día siguiente,
cuando los persas atacaran, sus flechas taparían
el sol, a lo que un espartano llamado Dienekes respondió:
" Tanto mejor, así pelearemos a la sombra".
La primera avanzadilla persa fue repelida sin complicaciones
por la falange espartana, por lo que el general
persa envió a la guardia real persa, los
llamados diez mil inmortales, convencido de que
estas tropas escogidas aniquilarían fácilmente
a los ya cansados griegos. Con el crepúsculo
cesó la batalla sin que hubiesen podido penetrar,
a pesar la gran bravura de los persas.
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El desfiladero de las Termópilas,
de 2’5 km de longitud, tiene tramos de tan sólo
15 de anchura… |
El
rey persa descubrió un modo de vencer a los
espartanos gracias al traidor, Efialtes, quien,
tras asegurarse una suculenta recompensa, informó
a Jerjes de que existía un sendero que, rodeando
el monte Kalidromos, salía al otro lado del
paso, donde sorprenderían a los espartanos
por la retaguardia. Al descubrir la maniobra envolvente
de los persas, Leónidas ordenó que
todas las tropas griegas abandonaran el lugar de
inmediato, así se salvarían y podrían
volver a combatir más adelante. Sin embargó,
decidió quedarse él con los trescientos
espartanos para permitir a la flota griega replegarse
de Atenas de una forma ordenada. Junto a ellos también
permanecería los setecientos hoplitas tespieos,
al negarse a obedecer la orden de retirada y abandonar
a los espartanos.
Finalmente,
la batalla concluyó con un retroceso de la
infantería persas, debido a su continuo número
de bajas por parte de los ya heridos y exhaustos
griegos, y un ataque de los arqueros. Los pocos
espartanos y tespieos que aún quedaban en
pie sucumbieron a una lluvia de flechas. Los espartanos,
que se consideraban a sí mismos descendientes
de Heracles (Hércules), también murieron
en el mismo lugar que el héroe...
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Referencias:
http://www.portalplanetasedna.com.ar/espartanos.htm
http://www.nueva-acropolis.es/FondoCultural/historia/Historia-3.htm
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