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Armas de Destrucción Masiva

Desde el descubrimiento en China de la pólvora (s. IX) o la dinamita por Alfred Nobel, la evolución del armamento ha sido continua, llegando a un poder devastador…

A pesar de la prohibición según el Protocolo de Ginebra de 1925 de las armas biológicas o bacteriológicas y de los tratados de no proliferación de las armas nucleares, la creciente preocupación y temor que sentimos ante este tipo de armas no es infundado. Este tipo de armas tiene mayor potencia y efectos que las convencionales, siendo el desconocimiento de sus efectos y sus consecuencias posteriores la principal causa de su pánico.

Armas nucleares

La característica forma de seta de las explosiones nucleares se debe a las enormes temperaturas que tienen lugar en su interiror...

La característica forma de seta de las explosiones nucleares se debe a las enormes temperaturas que tienen lugar en su interior…

Las armas nucleares, a excepción de algunos modelos modernos, son armas que fueron diseñadas a partir de la Segunda Guerra Mundial exclusivamente para utilizar contra grandes concentraciones de población civil.

La bomba lanzada sobre Hiroshima (1945), de fisión de uranio, con un peso de 4.400 kg y con un poder de destrucción equivalente a 15.000 toneladas de TNT, causó 120.000 muertes inmediatas y 70. 000 heridos. En Nagasaki se utilizó una bomba de fisión de plutonio que poseía un poder de destrucción de 21.000 toneladas de TNT causando 50.000 muertes y 30.000 heridos.

Las bombas de fisión nuclear, de uranio o plutonio, fueron las primeras que se desarrollaron y basa su funcionamiento en la escisión de los núcleos atómicos pesados en elementos más ligeros mediante el bombardeo de neutrones que, al impactar en dicho material, provocan una reacción nuclear en cadena.

Las bombas de fusión nuclear donde se incluye la bomba de hidrógeno utiliza el calor y la energía liberados por la fisión de ciertos isótopos de elementos pesados como uranio-235 o plutonio-239 para comprimir y elevar la temperatura de un gas, generalmente deuterio (D) o tritio (T), e iniciar una reacción en cadena de fusión.

La bomba de neutrones, produce una proporción de radiaciones ionizantes, (radiactividad) hasta 7 veces mayor que las de una bomba de hidrógeno, fundamentalmente rayos X y gamma de alta penetración. Además, buena parte de esta radiactividad es de mucha menor duración (menos de 48 horas) de la que sería de esperar de una bomba de fisión. Las consecuencias son que al detonar una bomba N se produce poca destrucción de estructuras y edificios, pero mucha afectación y muerte de los seres vivos, (tanto personas como animales), incluso aunque estos se encuentren dentro de vehículos o instalaciones blindadas o acorazadas.

El poder destructivo de las bombas atómicas se mide en Megatones (Mt), designando a su relación con el peso equivalente del explosivo TNT. La bomba más grande jamás detonada fue la bomba del Zar con un rendimiento estimado en 50 Mt. Hasta el momento se han detonados 2 bombas atómicas en estado de guerra, aunque se han realizado alrededor de 2.000 pruebas nucleares.

Las consecuencias directas de una explosión nuclear se clasifican en inmediatas, donde se incluyen la onda expansiva, el pulso de calor, la radiación ionizante y el pulso electromagnético, y retardadas, donde se incluyen los efectos sobre el medio ambiente y las infraestructuras.

La onda expansiva de alta temperatura que provoca la explosión origina vientos en torno a los 1.000 km/h y temperaturas de en torno a 15 millones de grados, tan caliente como el centro del Sol, vaporizando todo a su alrededor. Una consecuencia de esta elevada temperatura es la aparición de un potente destello de luz, que cegará temporalmente a toda persona que se encuentre mirando en la dirección de la explosión en un radio de 500km. Para los que se encuentren en distancias cortas las lesiones oculares pueden llegar a ser permanentes. En una bomba de 20MT el la emisión de luz intensa duraría en torno a 20 segundos.

Las reacciones nucleares producidas en las bombas atómicas son similares a las que tienen lugar constantemente en el interior del Sol...

Las reacciones nucleares producidas en las bombas atómicas son similares a las que tienen lugar constantemente en el interior del Sol…

Las consecuencias de una exposición a la radiación se inician con síntomas de sed intensa, náuseas, fiebre y manchas en la piel producidas por hemorragias subcutáneas. Posteriormente las defensas y la capacidad regeneradora del individuo menguan considerablemente dejándolo más expuesto a enfermedades e infecciones. Una o dos semanas más tarde se entra en la fase aguda: diarreas, pérdida de cabello y hemorragias intestinales. Durante estas semanas la víctima puede morir o recuperarse.

El pulso electromagnético causa daños irreparables en las infraestructuras, vehículos y aparatos que hagan uso de sistemas y equipos electrónicos, de ahí su interés estratégico. Las ondas de choque no son más que ondas de presión como lo es el sonido por lo que viajan a su misma velocidad, resultantes de la enrome diferencia de temperatura entre el exterior y el interior de la reacción nuclear.

Los daños inmediatos terminan con la lluvia radiactiva local, constituida por la deposición de las cenizas y polvo en ascensión procedentes de la explosión, horas después. Todo este material está sumamente irradiado, lo que incrementa los niveles de contaminación radiactiva de la zona.

Armas Químicas

Los inventores de la guerra química fueron los cazadores que empleando el humo producido por ramas verdes e hierbas húmedas obligaban a los animales salvajes a abandonar sus cuevas. Los primeros evidencias históricas del empleo de sustancias irrespirables se remontan a la Guerra del Peloponeso, entre Esparta y Atenas en el año 431 a.C que duró 27 años, donde se utilizaron los acres vapores de azufre que impedían a los defensores atenienses acercarse a las defensas.

La primera vez que se utilizaron los agentes químicos a gran escala fue durante la Primera Guerra Mundial...

La primera vez que se utilizaron los agentes químicos a gran escala fue durante la Primera Guerra Mundial…

Por armas químicas se entienden los agentes tales como las bombas al napalm (incendiarias). La mayor parte de los agresivos químicos, sin embargo, esta constituida por agentes tóxicos, paralizantes, irritantes, nerviosos, es decir los llamados gases de guerra: Se trata, en realidad, de sustancias químicas en forma gaseosa, líquida o sólida que actúan, a través de mecanismos mas o menos complejos, a menudo en forma de vapor; de allí el nombre genérico de gases.

El ácido cianhídrico es un líquido volátil, de olor a almendras amargas y muy venenoso cuyas víctimas pueden fallecer a los pocos minutos de entrar en contacto con él. El tiempo de aparición de los síntomas es rápido (10 a 15 minutos) con las formas gaseosas e inorgánicas, generalmente minutos y si la exposición es a sustancias orgánicas cianogenéticas pueden demorar horas porque deben metabolizarse. Los signos y síntomas del SNC son típicos y progresivos: la hipoxia incluye cefaleas, agitación, confusión, convulsiones, letargia, coma y muerte.

El “gas mostaza” no es realmente un gas, sino un líquido irritante que hierve a alta temperatura, el cual debido a su baja tensión superficial produce vapores, los que, por su alta toxicidad, basta con que exista una muy baja concentración en el aire para causar quemaduras y/o ampollas en la piel e incluso causarles la muerte. Esta arma química se prepara haciendo reaccionar etileno con cloruro de azufre. Fue esta la más poderosa arma química usada en la primera Guerra Mundial. Empleado por primera vez en julio de 1917 por los alemanes en la batalla de Ypres, Bélgica, causó terribles daños a las tropas francesas.

El sarín líquido incoloro sin aroma en estado puro que al contacto con la piel y/o inhalación rápida produce escurrimiento de la nariz, pupilas contraídas, opresión en el pecho, visión borrosa, náuseas, vómito, convulsiones, perdida de control de funciones corporales, parálisis respiratoria.

Armas Biológicas o Bacteriológicas

Los efectos del envenenamiento por dioxinas se pueden apreciar en el presidente de Ukrania, Viktor Yushchenko...

Los efectos del envenenamiento por dioxinas se pueden apreciar en el presidente de Ukrania, Viktor Yushchenko…

Las armas bacteriológicas están constituidas por bacterias, virus o toxinas, con las cuales es posible provocar epidemias o intoxicaciones a gran escala. Existe una gran variedad de los mismos, desde el virus de la gripe, que puede difundir en filas enemigas fiebre, y cansancio por varios días a los agentes responsables de la lepra, tifus, poliomielitis, tetanos, viruela, etc.

Actualmente la investigación y producción de armas biológicas a través de la ingeniería genética ha sufrido un gran impulso, al poder conseguir microorganismo patógenos más estables y a la carta.

Los virus más amenazadores, coinciden los especialistas, son el ántrax y la toxina del botulismo. El primero es una bacteria -con esporas en forma de bastoncitos- que vive en la tierra. Los seres humanos se infectan mediante el contacto físico o la inhalación de sus esporas, que producen una toxina que puede ser fatal. El período de incubación es de 1 a 6 días, con síntomas de fiebre muy alta, fatiga y tos hasta que se produce la muerte. El ántrax se previene con vacuna y se lo puede tratar a tiempo con antibióticos, incluyendo la penicilina. El problema es que es relativamente fácil utilizarlo como arma y diseminarlo.

Referencias:
http://www.wikipedia.org
http://www.monografias.com

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